domingo, 22 de febrero de 2015


De repente me encuentro mirando tu culo una vez más.
Otra vez lo hago sin querer, 
en mi aplicas tu poder.

De repente comienzo otro lunes en llantos,
esquivando tus llamadas, 
ignorando tus pavadas.

De repente me siento triste y es tu culpa
no sabes pedir atención,
todo contigo es exageración.

De repente me duele mi cuerpo sano.
Me contagia tu enfermedad,
me lastima mi sinceridad.

De repente vuelves feliz mostrando tus hematomas.
Lamentablemente tengo buena memoria,
otra vez la misma historia.

De repente vuelves a perder el sentido 
y haces que todo lo vivido sea consecuencia de tu patología.
Ruegas una peligrosa cirugía.

De repente vuelves a ser tu los domingos
pero lloras el resto de la semana.
Por favor, basta de éste melodrama! 
Juras creatividad y a todas les dices lo mismo,
y lo dices al menos una vez al mes.
Crees ser el protagonista de una falsa historia
pero ni siquiera eres un extra.
Te arrastras a los pies de quién te lo pida 
y también de quién te niegue.
Mientes, mintiéndote a ti mismo 
cuando dices que la tienes grande.
No sabes escribir sin faltas de ortografía, 
ni ser un hombre medianamente aceptable. 
Tu excesiva vulnerabilidad me cansa los 5 sentidos.
No conoces el desodorante ni la independencia.
Tu montaña rusa interna aparta a todo ser normal de ti.
No conoces lo que es el amor 
y tu desesperación no te dejará hacerlo.
No pinchas ni cortas, no cocinas ni lavas. 
Así no me sirve...