martes, 10 de febrero de 2015


Te confió un beso,
mi lengua insinuando gestos 
que te hagan pensar en el fetiche mas loco.

Te confió una caricia,
mis manos, 
rosando por donde constantemente quisiste que alguien te mimara.

Te confió dos palabras,
mis labios, 
desbordándola en susurros que se volverán gemidos.

Te confió mi querer,
mi corazón,
rogando que sepas 
que no existirá nadie que mejor que yo lo sepa hacer.

De repente quiero solo tus besos
y labios ajenos me hacen extrañarte
Hablar con otros me aburre
y cuando me tocan pienso en cogerte

De repente me siento sola y uso a alguno
pero siempre te vuelvo a llamar
Esa conexión divina que tenemos
sabes que no se puede ignorar

De repente siento que me abandonas
y me abandono en otras pijas
Pero estar con ellos es incómodo
no brotan nuestras sonrisas.