Mi nombre es C........ F......, tengo 22 años y soy entomofobica.
Mi fobia a las cucarachas se desató en febrero del año 2004 cuando estallé en una crisis de pánico causada por la presencia de una cucaracha de 2 centímetros.
Mal recuerdo que noche del carnaval era esa. Pero recuerdo como si hubiera sido ayer la ropa que llevaba puesta. Una remera roja sangre y una pollera amarilla ridícula, ¡espantosa!
No podría contarles más que eso ya que lo que recordaba ha sido borrado de mi memoria gracias a los 6 años de terapia. Es cierto que, mismo así no superé mi miedo, pero una buena psicoanalista es capaz de llegar a lugares donde ninguna cucaracha jamás ha podido llegar.
No voy a aburrirlos con datos como que existen 3500 especies de cucarachas, que son capaces de esparcir 33 tipos de bacterias ni nada de eso.
Por favor recuerden que no es fácil para mí hablar de esto. Y si me preguntan por qué les tengo miedo, me voy a limitar a mandarlos a la mierda.
Les voy a contar sobre mí, esto es algo que me acostumbré a hacerlo en terapia.
Soy una hembra un tanto inmortal, que sobrevivió a guerras, muchas veces incluso, sin cabeza. Me gusta vestirme de negro y camuflarme entre el montón.
Mi casa es pequeña pero cómoda y agradezco por nunca haber encontrado una cucaracha aquí. Convivo con mis muebles y mis 4 insecticidas.
Amo los animales, el respeto, el rock and roll, las poesías y las películas surrealistas. Hoy soy pelirroja, mañana nunca se sabe que podré ser.
Estoy comenzando a aceptar la realidad y a adaptarme a cualquier tipo de cambio, ya que es de eso que se trata vivir. Mi sueño es vivir una vida sin cucarachas y el día que muera no quiero que sea patas para arriba, igual que mi cruel enemiga.