No me voy a olvidar de nadie!
Porque hace unas semanas nomas, llegaba a casa escuchando Hole cuando al doblar la cuadra casi choqué a una vecina sorda muda que cruzaba la calle con su perro.
No se si lo más impactante fue que me gritó: "Vosss pechame que te parto los beisso" o que llevaba a su perro adentro de un carro de supermercado y que éste se veía contento de estar paseando allí.
Dos días antes había ido a un trailer con una amiga, pedimos una coca y nos íbamos rumbo a la plaza, pero el señor del trailer nos llamó la atención suponiendo que no eramos de la ciudad, o tal vez del país. Moviendo verticalmente su mano derecha y cerrada desde la altura de su pecho hasta su boca nos dijo:"¿Un canudillo? ¿Un canudillo querés mija?"
En ese mismo trailer había visto unas horas antes al minusválido "Cheira Cola", famoso por su extraña forma de caminar. Ya había sido visto hacía unos meses caminando por la calles de la capital. Me acuerdo de haber pensado: "Todos vamos y volvemos". Y también me acuerdo que al rato me puse a pensar en lo que estaba pensando y me dije: "El se recuperó de la cola y yo estoy viajando con nada".
En mi infancia tuve que escapar corriendo porque me perseguía en su silla de ruedas, nunca supe muy bien cual era su intención. Aveces andaba de muletas, otras veces solamente con una bolsa y cola en las manos, eso parecía suficiente para hacerlo patear, porque caminar no caminaba, el pateaba, ahora no sé, lo vi sentado en el trailer.
Tal vez a él no le ofrezcan "canudillos" para la coca sino sorbitos o pajitas, pero hay algo aún en algunas personas de Rivera que si no te conocen y creen que no los vas a entender, intentan crear un nuevo vocabulario para crear una comunicación, como lo hizo la sorda muda unos días después.
Me pregunto si alguna vez supo hablar o si habrá aprendido ahora. Convive con sus tres hermanos, conocidos como los "babones o cabezudos" a quien la mayoría de Rivera les teme por su tamaño y reputación.
La reputación de "la babona", una sorda muda, siempre tiene una novedad que se la vuelca a su perro, ya sea ropa, encerrarlo en un carro, llevarlo en una mochila, etc.
Muchas veces la vi depilándose en la vereda, abajo del techo de la entrada de su casa, donde hacen nidos las palomas, mientras las doñas hacen fila en la carnicería y sus hermanos se preparan con los carritos para ir a vender golosinas a la escuela 8.
A la persona que extrañé fue al negro Andersón. Y me voy a perdonar por decirle negro antes que la ciudad empiece a agarrar la moda de la capital y me lleven presa por eso.
Andersón era uno más de la barra, como el hombre que decía ser casado con Xuxa y quería convencernos que si saliamos a la luz de la luna nos podíamos embarazar. Todas las noches de carnaval él supo valorar el riesgo que corrí quedándome bajo la luna, fuera del baile, a carcajadas con sus historias disparatadas.
Seu Carlox, que por alguna razón siempre aparecía cuando estaba con mi amiga Karine.
El Dengue que aparecía en todos lados, incluso en cámara testigo.
Y quien en Rivera podría olvidarse de el Curuja? Fué el más famoso viejo de la bolsa junto a Narola, la vieja que creía que su esposo había reencarnado en su propio pelo y no se lo cortó hasta su muerte.
Yo sé que me olvido de alguno...
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