Ayer soñaba con tu remera, con la encantadora forma ridícula que te ves en ella.
Me gustas cuando crees que tienes gustos originales, una personalidad ruda y hasta cuando te la tiras de estrella.
Hoy cuando desperté, sonriendo, vestía tu remera.
Valorame que a una dama como yo...
¡no se la coje cualquiera!
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