Cuando cumplí 6 años decidí que iría a encerrarme en mi cuarto todos los cumpleaños.
A los 7 comí con paraguas para que las moscas no me incomodaran.
A los 8 dejé claro que me negaba a comer lo mismo que los otros.
A los 9 me tuve que acostumbrar a los ataques de hígado.
Ya con 10 años me escribí poesías, sucias, oscuras...
A los 11 comencé con mi pánico hacia las cucarachas.
A los 12 conocí la locura,
para llegar a los 13 sabiendo cuales son sus cicatrices.
A los 14 quise festejar,
no me pasó lo mismo en los 15.
Los 16 se lo conté a mi primer psicóloga.
Con 17 había aprendido que el alcohol era un buen amigo.
A los 18, me enamoré de la marijuana y me cuestioné sobre el estado.
A los 19 me volví vegetariana.
A los 20 me suspendieron de una de las mejores universidades del país.
A los 21 me cuestioné sobre mí misma.
Cuando llegaron mis 22 me sentí un poco más cómoda.
A los 23, mi psicoanalista ya sabía que no tenía de que preocuparse.
Al llegar a los 24, sin embargo, mi psiquiatra me aumentó la dosis.
A los 25, mi padre me defraudó, y mi psicoanalista y mi psiquiatra me dieron consultas dobles.
A los 26 no los quiero esperar...
Yo con 27 no recuerdo tantas cosas sobre mi vida... Que triste.
ResponderEliminarLos 26 vinieron con tutti! se festejó a lo grande ;) Nada d tristeza!!!
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