domingo, 2 de noviembre de 2014

Hoy supe que solo dormías 
y te grite un beso a la distancia.
La lluvia contaminaba el sonido de tal forma 
que creo que no llegaste a escuchar ni mis gemidos.
Con tu ausencia, 
me enredaste los cabellos y los pensamientos burdos.
Me rendí en el primer trueno,
y te volví a gritar a besos que me hagas el amor
una, dos, tres... y otra vez más.
Ahora, tendida sola en la cama llamo tu nombre 
y no sé dónde estás.




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