Cuando te dije que odiaba que se den por aludidos
me preguntaste que era darse por aludido.
Te pregunté si alguna vez habías sentido que alguien estaba hablándote indirectamente a ti, cuando talvez, no lo estaba haciendo en realidad.
Me respondiste: No sé, quizás.
Pero reiteraste que me habías hecho una pregunta.
Quise tener paciencia,
y sonreí mirando hacia el horizonte,
dónde no podía ver la expresión de tu rostro desconcertado diciéndome:
No entiendo, explícame! Que te pasa?
Qué es lo que me querés decir?
No hay comentarios:
Publicar un comentario