miércoles, 29 de junio de 2016

HABLEMOS DE SEXO

Cuando tenía 11 años, la madre de una amiga de mi hermana tenía una florería.
Los fines de semana íbamos a jugar a la chacra dónde plantaban las flores.
Su tío era un poco excéntrico, usaba lentes con limpiaparabrisas que él mismo se había hecho
y le gustaba mucho llevarme a conocer el hibernáculo... Bloqueé muchos recuerdos de esa época.

Cuando tenía 14 años, borracha, sin mi consentimiento me llevaron a un hotel y me empujaron sobre una cama hasta hacerme vomitar. Y vomitada me cogieron.
No supe distinguir el miedo del deseo y hasta llegué a creer que ese desconocido me amaba.
El sentimiento se desvaneció rápidamente cuando el sujeto se fue del país al día siguiente.

A los 15 años tuve mi primer novio.
Después de casi 4 años ennoviados descubrí que me ponía los cuernos mientras yo lo ayudaba a cuidar a su madre enferma en el hospital, pero no supe enfrentarlo en ese momento,
sino después de años, cuando descubrí que se había acostado con mi prima.

En el 2009 tenía sexo casual con un hombre un año mayor que yo. Se volvió una especie de relación, de esas que yo me quedaba a dormir a su casa luego de tener sexo, aveces me bañaba y desayunaba con él.
Una vez me despertó con bizcochos y los simpsons, pero la mayoría de las veces lo hacía con su pito.
Aveces era él quien venía a casa, como en su cumpleaños de 19 que le cociné milanesa con papas fritas y le bailé un strip tease.
Él quería ser el experto, el sexópata, el señor de los tríos que hace filas de 4 horas para sacarse una foto con una porn star.
Mantuvimos una "relación" de casi 3 meses que se basó en garchar. Garchar de forma vulgar pero inocente, con miedos y diferencias hasta en gustos sexuales.
Era 17 de marzo, yo era pelirroja y hacía calor, no recuerdo que pasó exactamente para que no le haya atendido ninguna de las 13 llamadas recibidas en los 5 minutos.
Cinco años después, sin ninguna intención, volví con él.
Pero al mes le hice una visita sorpresa y encontré condones usados en la papelera de su baño, y yo no lo había visitado antes.

En octubre de 2015, tuve una cita con alguien que conocía muy poco.
Mientras esperaba a que hiciera pichí en un árbol, una camioneta que demostraba alto poder adquisitivo se arrimó a la vereda con precaución. Me llamaron con una chistada y apenas los miré me abrieron la puerta y entre otras cosas me dijeron que me pagaban lo que quisiera. Lo único que quería yo en ese momento era que esos hombres (si es que se les puede llamar hombres) tuvieran un poco de dignidad y respeto.
Pero lamentablemente ya me venía pasando esto desde los 11 años sin importa que ropa llevara ni la hora que fuera.
Ante mi comentario de desprecio hacia estos seres, mi cita respondió: "Lo que pasa que estás tan buena que no se pueden aguantar." Para mi no fue un halago, fue una puñalada, un tapa a su asquerosa visión.

Por alguna razón muchas veces me trataron como una prostituta mientras caminaba por la calle o esperaba el transporte público. Ese transporte público que te sale cada vez más caro y que muchas veces entre la multitud algunos se aprovechan para apoyar su chota prácticamente en tu rostro porque es una situación dónde si reaccionamos sos estúpidas porque !ellos también son pasajeros!

Decidí no tener relaciones estables y hace 6 años que no sé lo que es tener una pareja, eso no quiere decir que haya olvidado lo qué es el sexo.

Y allá fui yo en junio de 2016 a hacerme un papanicolau, pero tuve que cambiar de ginecólogo 4 veces hasta hacerme una ecografía transvaginal.
Me cortaron un quiste sin saber lo que era y me mandaron a casa sin calmantes con la excusa de que "sos gordita, seguro es una várice" y ante mis dudas me trataron como ignorante, sin embargo cuando dije que había leído algo al respecto en internet me acusaron, como chiste dijeron que me sacarían internet, asegurando que los profesionales son ellos. Ellos, que me trataron de varias cosas desagradables, que cuando me vieron llorar de miedo me dijeron "más que esos tatuajes no te va a doler", ellos que me dijeron "calmate nena y afloja porque te vas a quedar con el espéculo adentro", ellos que cuando en pánico quise decirles por qué no me resultaba cómodo el procedimiento me respondieron "si no te gusta vas a otro médico",  ellos que me revisaron menstruando a los 21 años y me dijeron que estaba embarazada sin haber tenido relaciones, ellos que mientras cerraba la puerta del consultorio para irme me dijeron "seguí tomando las pastillas", con el historial en su escritorio que constaba que no las tomaba hacía 6 años.

Los años siguen pasando...
tic-tac
tic-tac

CUANDO NO ME BANCO A MIS AMIGAS

Me ha pasado más de 100 veces que por no coincidir con los pensamiento o gustos de mis amigas soy la mala de la historia.
Porque creen que no me costaría nada ir a una cena de amigas, a un barrio elegante y gastar $1000 para comer algo que no me agrada y beber agua sin gas. Y tal vez no debería... no si en nuestros 25 años de amistad hubieran hecho este mismo gesto por mi (o por lo menos hubieran entrado a mi cumpleaños sin haberse espantado por el chico de cresta que estaba en la puerta).
Como me enojo cuando llevan tres días para decidir un lugar de encuentro y una vez decidido lo cambian cuando ya estoy en camino, y me preguntan ¿Por qué sos tan puntual?. Otra vez, puede que tengan razón, pero eso no me quita la frustración.
He pasado meses sin trabajo y todas estaban ocupadas constantemente, sin embargo, el día que consigo el trabajo soñado, siempre quieren juntarse a la hora que no puedo e insisten todas las semanas de juntarse a esa hora y me vuelven a preguntar ¿Pero trabajas hasta tarde?
Afortunadamente no me incomoda mi horario de trabajo ni siento el pasar del tiempo, porque si bien la edición necesita dedicación y tiempo, es un trabajo entretenido; y no amigas, no me incomoda salir tan tarde, así que por favor paren de preguntármelo.
Admito que al menos una vez por mes les escribo en mi horario libre para hacer algo, aunque sé que están en su horario de trabajo, pero lo hago para que sepan cómo se siente. Y he recibido respuestas violentas, totalmente contrarias a las mías, aunque yo he tenido que responder mucho más seguido.
Me molesta de algunas amigas en particular que me supliquen una charla cuando mi vida está desbordada y no tengo tiempo ni para cagar pero sin embargo consigo reorganizarme, porque son mis amigas y para eso estamos. Sin embargo cuando les avisas que les hiciste ese tiempo ya no les sirve.
Me histeriquea que se hagan las víctimas, que lloren lágrimas de cocodrilo y que publiquen boludeces en facebook como indirectas en lugar de decírtelo en la cara, principalmente porque no lo está entendiendo nadie.
Y me da en el forro de las tetas cuando te dicen para hacer algo y cuando les planteas una fecha, otra, otra, otra, otra, otra están ocupadas, porque en verdad sólo querían quedar bien paradas haciendo una invitación que de antemano sabían que nunca la iban a concretar.