Me ha pasado más de 100 veces que por no coincidir con los pensamiento o gustos de mis amigas soy la mala de la historia.
Porque creen que no me costaría nada ir a una cena de amigas, a un barrio elegante y gastar $1000 para comer algo que no me agrada y beber agua sin gas. Y tal vez no debería... no si en nuestros 25 años de amistad hubieran hecho este mismo gesto por mi (o por lo menos hubieran entrado a mi cumpleaños sin haberse espantado por el chico de cresta que estaba en la puerta).
Como me enojo cuando llevan tres días para decidir un lugar de encuentro y una vez decidido lo cambian cuando ya estoy en camino, y me preguntan ¿Por qué sos tan puntual?. Otra vez, puede que tengan razón, pero eso no me quita la frustración.
He pasado meses sin trabajo y todas estaban ocupadas constantemente, sin embargo, el día que consigo el trabajo soñado, siempre quieren juntarse a la hora que no puedo e insisten todas las semanas de juntarse a esa hora y me vuelven a preguntar ¿Pero trabajas hasta tarde?
Afortunadamente no me incomoda mi horario de trabajo ni siento el pasar del tiempo, porque si bien la edición necesita dedicación y tiempo, es un trabajo entretenido; y no amigas, no me incomoda salir tan tarde, así que por favor paren de preguntármelo.
Admito que al menos una vez por mes les escribo en mi horario libre para hacer algo, aunque sé que están en su horario de trabajo, pero lo hago para que sepan cómo se siente. Y he recibido respuestas violentas, totalmente contrarias a las mías, aunque yo he tenido que responder mucho más seguido.
Me molesta de algunas amigas en particular que me supliquen una charla cuando mi vida está desbordada y no tengo tiempo ni para cagar pero sin embargo consigo reorganizarme, porque son mis amigas y para eso estamos. Sin embargo cuando les avisas que les hiciste ese tiempo ya no les sirve.
Me histeriquea que se hagan las víctimas, que lloren lágrimas de cocodrilo y que publiquen boludeces en facebook como indirectas en lugar de decírtelo en la cara, principalmente porque no lo está entendiendo nadie.
Y me da en el forro de las tetas cuando te dicen para hacer algo y cuando les planteas una fecha, otra, otra, otra, otra, otra están ocupadas, porque en verdad sólo querían quedar bien paradas haciendo una invitación que de antemano sabían que nunca la iban a concretar.
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