Ya no sirve
que me digas que te has jugado por mí
De este
juego, yo me marcho.
Eres más de
un sólo jugador en la mesa y ninguna víctima ha tenido la suficiente valentía para confesármelo.
Abandono el
juego como una pésima perdedora, quien aprendió a jugar con un jugador machista, mujeriego pero cauteloso.
No intentes
convencerme; los dados ya están sobre la mesa y no los recogeré, pues hacerlo,
sería humillarme ante tus incoherentes conceptos.
Dejo las cartas, te dejo con tus múltiples personalidades por un intento de libertad mutua.
No cantes
victoria...
No hay comentarios:
Publicar un comentario