Una mañana despertamos abrazados,
aunque solíamos dormir a 8km o algunas veces de 30 a 60cm
Me despertaste, me pediste que te hiciera un pete
y no te reclamé nada a cambio.
Mientras te bañabas, te ofrecí una toalla limpia,
te preparé el desayuno y un porro.
Te dejé sentarte a fumar en mi sillón mirando hacia el mar.
Tu mirada siempre estuvo perdida.
Cuando descubrí la causa no hice nada al respecto,
ingenua en pensar que era amor
y que íbamos por un final perfecto.
y que íbamos por un final perfecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario