jueves, 2 de noviembre de 2017

Una mañana despertamos abrazados, 
aunque solíamos dormir a 8km o algunas veces de 30 a 60cm
Me despertaste, me pediste que te hiciera un pete 
y no te reclamé nada a cambio.

Mientras te bañabas, te ofrecí una toalla limpia, 
te preparé el desayuno y un porro.
Te dejé sentarte a fumar en mi sillón mirando hacia el mar.

Tu mirada siempre estuvo perdida.
Cuando descubrí la causa no hice nada al respecto,
ingenua en pensar que era amor 
y que íbamos por un final perfecto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario