domingo, 30 de noviembre de 2014

Él la abraza y le dice: 
"Nunca te dejaré ir".
Ella no entiende el peligro,
acepta ser cómplice de tal psicosis.
Él convencido afirma: 
"Estaré siempre a tu lado".
Y ella empieza a sentirse invadida,
pero corre el riesgo sin medir consecuencias.
Él no se da por vencido: 
"Seamos felices por siempre".
Y ella acepta someterse ante cualquier religión,
con tal de seguir la cultura y tener un amor.

Ok, lo reconozco: no confío en nadie.
Tiemblo de miedo en el tránsito cuando maneja otro.
Comida ajena peligra ser mierda.
Los médicos no saben más que yo, ni los veterinarios!
Solo yo sé lo que me queda lindo y me sienta bien.
Limpio si alguien limpia, porque no saben limpiar.
Cuando alguien cierra la casa me aseguro que lo haya hecho bien, porque casi nunca lo hacen.
Nadie dice la verdad, solo yo soy sincera.
Son sumamente injustos, hijos de puta, desalmados y los mataría a todos por las dudas...
Porque no confío en ninguno y no sé ser justa tampoco.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Sinceramente... No te preocupes! El mes que viene te enamoras de otra de nuevo.
Tenemos que hablar;
no pueden seguir.
Basta de disimular,
alguno debe huir.

¿Qué no es evidente
que no es buen padre ni buen esposo?
Su principal defecto es que miente
y si lo enfrentas se pone furioso.

No sé como conviven
sin comerse las entrañas
si apenas sobreviven
porque ella aguanta sus mañas.



martes, 18 de noviembre de 2014

Ustedes son todos iguales,
Se mueven a conveniencia.
Me usan y me tiran,
Me dejan sin paciencia.

Dan tanto asco que vomito.
Porque llorar no da resultado.
Mejor me alejo de todos,
no los quiero jamas a mi lado.

Ustedes estan mal,
y yo estoy peor.
Mueranse conchudos!
Mueranse de dolor.
Cuando cumplí 6 años decidí que iría a encerrarme en mi cuarto todos los cumpleaños.
A los 7 comí con paraguas para que las moscas no me incomodaran.
A los 8 dejé claro que me negaba a comer lo mismo que los otros.
A los 9 me tuve que acostumbrar a los ataques de hígado.
Ya con 10 años me escribí poesías, sucias, oscuras... 
A los 11 comencé con mi pánico hacia las cucarachas.
A los 12 conocí la locura,
para llegar a los 13 sabiendo cuales son sus cicatrices.
A los 14 quise festejar,
no me pasó lo mismo en los 15.
Los 16 se lo conté a mi primer psicóloga. 
Con 17 había aprendido que el alcohol era un buen amigo.
A los 18, me enamoré de la marijuana y me cuestioné sobre el estado.
A los 19 me volví vegetariana.
A los 20 me suspendieron de una de las mejores universidades del país.
A los 21 me cuestioné sobre mí misma.
Cuando llegaron mis 22 me sentí un poco más cómoda.
A los 23, mi psicoanalista ya sabía que no tenía de que preocuparse.
Al llegar a los 24, sin embargo, mi psiquiatra me aumentó la dosis.
A los 25, mi padre me defraudó, y mi psicoanalista y mi psiquiatra me dieron consultas dobles.
A los 26 no los quiero esperar...


viernes, 14 de noviembre de 2014

Sos una buena persona,
pero que me usa.
De amigas, la mejor.
Pero prefiero no verte.
Sos buena fumadora,
pésima amiga.
No estás ni si muero de dolor.