martes, 21 de octubre de 2014

El domingo elijo al mejor!

Mientras ellos sacan los trapitos al sol 
nosotros compramos los bizcochos, 
preparamos el mate y nos peleamos con los que no piensan igual que nosotros. 
Nos nos perdemos ninguna noticia, cosa de nunca! 
Pero vaya que hablen mal de ese partido de mierda que no voy a votar... 
Mira si me lo voy a perder!
Llenamos nuestra casa, oficina, auto, etc de banderas, pines y decorados 
para mostrar lo orgullosos que estamos por lo que nos están prometiendo 
y desde ya les creemos todo, absolutamente TODO.
Cantamos los hits y los publicamos en facebook, 
como nos gustaría bailarlo el sábado a la noche!
Nos identificamos con los candidatos aunque ni los conozcamos, 
porque son jóvenes o humildes o minoría, 
pero no porque atrás de ellos tienen una buena campaña publicitaria. No! Claro que no! Ellos se venden tal cuan son y todo lo que dicen es verdad y lo van a cumplir.
Los que nos llega son sus promesas, lo que nos compra es su lealtad, su gobierno anterior. Tal como un ex novio con el apoyo de buenos profesionales capacitados 
y una buena guita invertida en publicidad podría recordarnos solo lo bueno del pasado. 
El que no que tire la primera piedra. 
Nos gusta pensar en masa, nos gusta ser parte del grupo y seguir a la manada. 
Si ya sé, cómo pretendo que funcione el país? 
Ya sé el montón de cosas que me pueden llegar a responder 
y no pretendo responder nada. 
Nunca salí de la etapa del "porque sí" y me niego a tener que elegir entre esos boludos. 
El domingo, orgullosos van con lista en mano. 
No vaya a ser que lleguen y se hayan quedado sin. 
Que loco sería, nos demostraría lo bien que funciona el sistema, cero corrupción. 
No se olviden, bizcocho, mate y lista. 





No me desilusionaste,
porque no aposté esperanzas en ti,
porque sabía que aunque ambos quisiéramos pensar lo contrario 
seguíamos siendo iguales. 

Tu, un machista sexópata.
Yo, una feminista boluda.

Ni tu psicóloga había curado tus males en estos 5 años, 
ni mi psicoanalista me había instalado un radar 
para alejarme de personas como vos.  

Sin embargo, 
no te creí desde la primera palabra en nuestro reencuentro. 
Mismo así, después del primero, tuvimos 4 más. 

Empezaste a olvidarte de tus pertenencias en mi casa, 
a contarme tu día a día y a recordarme mis debilidades. 
Me pediste para dormir en mi cama y te bañaste conmigo, 
como lo hacíamos hace algunos años atrás.

Al 5º encuentro de nuestro reencuentro 
supe que mis secretos los sabías más que yo, 
que tu rutina no era tan compatible ni tan aceptable. 

Mientras me llevaste a la cama por última vez, 
otra vez más te referiste al sexo libre y casual, 
yo me referí otra vez más al amor.

Me hablaste de locura y egoísmo, 
te respondí de amor propio.
Partí dejándote un gusto amargo en la boca, 
pero sin la duda de que sigo loca.  



domingo, 19 de octubre de 2014

1 HORA

Eran las 22:56 hs cuando nos propusimos solucionar el "problema" en 1 hora.
Él prendió un cigarro mientras yo me acomodaba en el sofá, finalmente ambos nos dispusimos a hablar. 
Solucionarlo no nos llevó más de 8 minutos, lo que nos causó alegría, cierto cariño y despertó en él su deseo sexual tan conocido.
Nos abrazamos, nos besamos, los minutos eran más lentos que sus dedos desvistiéndome. Tenía que ser muy precavida para que no me quitara toda la ropa. 

Según lo previamente acordado, nos quedaban 40 minutos para hablar. Así fue como quité sus manos de encima de mí, me prendí el botón del vestido que había abierto con gran agilidad y le pregunté si quería fumar algo, para así conversar un poco más.
Fue interesante verlo hacer algo con sus manos que no tuviera que ver con el sexo, verlo armar un porro con tanto cariño era un tanto relajante, o tal vez, lo relajante era no tenerlo tocándome una teta.

Nos fuimos a fumar al cuarto (dónde ya entró de pija dura), dónde supuestamente los vecinos no sienten el olor y él piensa que yo se lo creo.
La primer pitada se supone que es relajante, como la segunda, la tercera y etc. Pero ahí estaba yo, contra la ventana, pitando con su mano en mi culo, mientras no podía evitar preguntarle cuantas veces había sido infiel. 
Su respuesta fue sin titubeos: Ninguna.
Los hombres fieles me excitan, pero me costó creerle. Sin embargo cerré los ojos y lo besé profundamente.
En menos de 1 minuto nos tiramos a la cama, me pidió que me olvidara del tiempo y traté de hacerlo.

A las 23:35 hs me aflojó los cordones de las botas, parecía haber aprendido que si tengo medias de nylon me gusta sacármelas por último.
Una pausa inesperada a las 23:36 hs para ir al baño, me levanté, pero se me interpuso en la puerta ya totalmente desnudo. "Voy a higienizar un poco, da vergüenza". 
No sé si me reí del hecho de que higienizara el baño en un momento como ese o que siguiera de pija dura mientras lo hacía.
Finalmente entré al baño, me dispuse a observar mis partes, sólo asegurarme que no hubiera sangre por allí que fuera a intervenir luego. Nada...
23:38hs Sutilmente abrí la papelera para tirar el papel higiénico sin sangre, y allí estaban: 2 condones usados. (No usados conmigo).

Volví al cuarto, calcé mis botas preparándome para partir. 
Me aseguré de no haber dejado nada para no tener que volver a verlo. 
Le sonreí, satisfecha de haberme sacado la duda en menos de una hora, sí miente, sí es un pésimo hombre 
y sí soy fuerte.


Next!

viernes, 19 de septiembre de 2014

lunes, 8 de septiembre de 2014

Después de 3 años 
volví a recibir a una vecina en mi casa.
Tomamos el té sin azúcar, 
sin tazas y sin agua. 

Hablamos de la vida,
 más que nada de la suya por sus 89 años.
Absorbí cada uno de sus consejos 

y los guardé con llave.

"Tené mucho cuidado! 
Más vale aburrirse que dejarse lastimar"
Sospeché que supiera algo de mi vida.

Luego noté la falta de brillo en sus ojos, 
su mirada perdida 
y sus suspiros constantes.

Tejimos sueños 
y nunca los llegamos a concretar, 
ni tejer, ni soñar.

Entendí que los que no tienen problemas con los padres 
es porque ya no los tienen 
y sí tienen problemas con sus hijos, 
si es que los tienen.

Escuché como organizaba sus últimos años de vida 
sin mucho entusiasmo.
Sentí el crujido de la piel secándose 
y la vi volverse pálida.

Me avergonzó el esfuerzo injusto que debe hacer día a día 
solamente para cubrir sus necesidades.
Me pidió que la acompañe a la puerta 
y allí me invitó a conocer su apartamento.

Subimos un piso por el ascensor 
y nos volvimos amigas.
En su apartamento solo existe esperanza.

Un vaso atrás de la puerta, 
un par de estampillas de santos, 
muchas fotos familiares.

Hablamos de su hijo 
y de las prostitutas que duermen en su cama.
Observé como el desorden habla más fuerte que las palabras.

Aprendí a escuchar 
pero no pude evitar dar mi opinión.
Ella aprendió que nunca es tarde para empezar de nuevo...
Soy consciente de mi tamaño 
y me veo bien, 
me siento linda, 
sé seducir 
y tengo con qué.
Soy bella a mi manera 
y sé como convencerte.
Me miro en el espejo y me exito, 
estoy tan buena!

jueves, 3 de julio de 2014

APARTAMENTO 703

Después de 3 años volví a recibir a una vecina en mi casa.
Tomamos el té sin azúcar, sin tazas y sin agua. 
Hablamos de la vida, más que nada de la suya por sus 89 años.
Absorbí cada uno de sus consejos y los guardé con llave.

"Tené mucho cuidado! Más vale aburrirse que dejarse lastimar"
Sospeché que supiera algo de mi vida.
Luego noté la falta de brillo en sus ojos, su mirada perdida y sus suspiros constantes.
Tejimos sueños que nunca llegamos a concretar, ni tejer, ni soñar.
Entendí que los que no tienen problemas con los padres es porque ya no los tienen 
y sí tienen problemas con sus hijos, si es que los tienen.
Escuché como organizaba sus últimos años de vida sin mucho entusiasmo.
Sentí el crujido de su piel secándose y la vi volverse pálida.
Me avergonzó el esfuerzo injusto que debe hacer día a día para cubrir su necesidades.
Me pidió que la acompañe a la puerta y allí me invitó a conocer su apartamento.
Subimos un piso por el ascensor y nos volvimos amigas.
Un vaso atrás de la puerta, un par de estampillas de santos, muchas fotos familiares.
Hablamos de su hijo y las prostitutas que duermen en su cama.
Observé como el desorden habla más fuerte que las palabras.
Aprendí a escuchar pero no pude evitar dar mi opinión.
Ella aprendió que nunca es tarde para empezar de nuevo...