miércoles, 11 de enero de 2017

Me instalè el radar de pelotudos, 
me dediquè a querer y cuidar primero a mí misma. 
Aprendí a ser sorda a los chamuyos, 
las promesas, los chusmeríos y a las críticas no constructivas.
Aprendí a mear en baños públicos, 
a sacarme condones de adentro de la vagina, 
a ir regularmente al ginecólogo por más que su mal trato agudicen mis traumas. 
Enseñé que no voy a cambiar y que no espero que nadie cambie por mi, 
y eso fue un aprendizaje arduo pero beneficioso para todo la humanidad.

El problema es que tengo tiempo de sobra,
entonces me pongo a escuchar tus mensajes de voz reiteradamente
y en ese loop de chamullos me vienen flashbacks del orgasmo que me diste.

Y como cada tanto me como alguna pelotudes que me decís 
me agarrás de boluda.

Y sinceramente... estoy dudando si lo soy.

El problema es que no quiero decidir quién soy según nuestra pseudo relación...
entonces me hago la boluda total 
porque si, me conviene.







viernes, 4 de noviembre de 2016

Lo reconozco: Soy socialmente gorda
Me hago responsable de los alfajores, saladitos, bizcochos, bebidas  y caramelos.
Pero admito también que no soy gorda cuando me miro al espejo o me reconozco en una foto.
Sigo siendo como cuando la foto que conserva mi madre, esa niña de 1 año con más celulitis que ropa, que ya ignoraba las órdenes estéticas sociales.

lunes, 8 de agosto de 2016

Culpo a mi padre, a tus amigos, a toda tu familia
pero me niego a culparte a vos.

A mi padre porque se hace el enfermo para demostrar que duele,
que amar es traición, que las mentes enfermas no se tratan, que la culpa no se siente
y porque se niega a reconocer su error.

A tus amigos porque viven todos mejor que vos,
a los que te apartaron por futbol, amores, trabajos... por vivir
simplemente porque existen y no te incentivan a seguir.

Y a tu familia porque ni siquiera la conozco.





lunes, 4 de julio de 2016

Me niego a quedarme a tu lado.
A ignorar tu error, 
a aceptar tu defecto, 
porque al final, el amor lo puede todo.

Me niego a creer que el amor es eso.
A vestirme para ti,
a depilarme para ti,
y caer en la falsa ilusión del mundo rosa.

Me niego a aceptar esta sentencia.
A ahogarme en tus mentiras,
a confundirme en tus historias,
porque es así, y yo soy quién me debo adaptar.

Me niego a ser tu mujer, tu fiel compañera.
A ser quién en casa te espera,
a ser fácil y a la vez difícil 
conforme a lo que tú quieras.

Me niego a limitar mis preguntas.
A callar mis dudas,
a dudar de mis enigmas
ya que eso haría para ti todo más simple.

Me niego a aceptar este tipo de "amor"...








domingo, 3 de julio de 2016

Yo sufrí sexismo...
Desde el útero de mi madre cuando mis padres recibieron "regalos de niña y ropa rosa"
Cuando la directora de la escuela, ante mi denuncia de violencia por los varones de mi clase,
me respondió "Los que se pegan se aman".
Cuando me negaron a correr motocross porque "no había una categoría específica para mujeres".
Todos los años de liceo que me obligaron a enfrentar el invierno con pollera y finalmente, consolarme diciéndome "Aceptamos que las chicas vengan de pantalón pero debe ser una tela social que no marque la silueta"
Y aunque la tela me daba alergia, tampoco quería usar pollera, porque no quería negar mi limitada libertad.
Las veces que la cera depilatoria me dio alergia y cuando me quejé ante mi madre me dijo
"Es asi, si te pica, rascate"
Desde los 14 años cuando mi padre me decía que me vestía como una puta, hasta que un día logró que llorara y aclaró: "Igual los hombres sólo se van a fijar en el culo y las tetas"
Cando me fui a vivir sola y el electricista, sanitario o cerrajero creía que era una ignorante y me trataba como machismo al punto de decir:"Muy limpia tu casa, sos una mujer para casarse"
Repetidamente cuando enamorada me dijeron: "Soy hombre, no puedo evitar la traición, no lo vas a entender".
Hoy en día cuando los hombres andan sin remera todo el verano y si nosotras no andamos tapadas dicen que provocamos guerra: "Con ese escote estaba pidiendo".
Y principalmente desde que pregonar el feminismo que lucha por la IGUALDAD DE SEXOS es relacionado con el nazismo, que hizo todo lo contrario.













miércoles, 29 de junio de 2016

HABLEMOS DE SEXO

Cuando tenía 11 años, la madre de una amiga de mi hermana tenía una florería.
Los fines de semana íbamos a jugar a la chacra dónde plantaban las flores.
Su tío era un poco excéntrico, usaba lentes con limpiaparabrisas que él mismo se había hecho
y le gustaba mucho llevarme a conocer el hibernáculo... Bloqueé muchos recuerdos de esa época.

Cuando tenía 14 años, borracha, sin mi consentimiento me llevaron a un hotel y me empujaron sobre una cama hasta hacerme vomitar. Y vomitada me cogieron.
No supe distinguir el miedo del deseo y hasta llegué a creer que ese desconocido me amaba.
El sentimiento se desvaneció rápidamente cuando el sujeto se fue del país al día siguiente.

A los 15 años tuve mi primer novio.
Después de casi 4 años ennoviados descubrí que me ponía los cuernos mientras yo lo ayudaba a cuidar a su madre enferma en el hospital, pero no supe enfrentarlo en ese momento,
sino después de años, cuando descubrí que se había acostado con mi prima.

En el 2009 tenía sexo casual con un hombre un año mayor que yo. Se volvió una especie de relación, de esas que yo me quedaba a dormir a su casa luego de tener sexo, aveces me bañaba y desayunaba con él.
Una vez me despertó con bizcochos y los simpsons, pero la mayoría de las veces lo hacía con su pito.
Aveces era él quien venía a casa, como en su cumpleaños de 19 que le cociné milanesa con papas fritas y le bailé un strip tease.
Él quería ser el experto, el sexópata, el señor de los tríos que hace filas de 4 horas para sacarse una foto con una porn star.
Mantuvimos una "relación" de casi 3 meses que se basó en garchar. Garchar de forma vulgar pero inocente, con miedos y diferencias hasta en gustos sexuales.
Era 17 de marzo, yo era pelirroja y hacía calor, no recuerdo que pasó exactamente para que no le haya atendido ninguna de las 13 llamadas recibidas en los 5 minutos.
Cinco años después, sin ninguna intención, volví con él.
Pero al mes le hice una visita sorpresa y encontré condones usados en la papelera de su baño, y yo no lo había visitado antes.

En octubre de 2015, tuve una cita con alguien que conocía muy poco.
Mientras esperaba a que hiciera pichí en un árbol, una camioneta que demostraba alto poder adquisitivo se arrimó a la vereda con precaución. Me llamaron con una chistada y apenas los miré me abrieron la puerta y entre otras cosas me dijeron que me pagaban lo que quisiera. Lo único que quería yo en ese momento era que esos hombres (si es que se les puede llamar hombres) tuvieran un poco de dignidad y respeto.
Pero lamentablemente ya me venía pasando esto desde los 11 años sin importa que ropa llevara ni la hora que fuera.
Ante mi comentario de desprecio hacia estos seres, mi cita respondió: "Lo que pasa que estás tan buena que no se pueden aguantar." Para mi no fue un halago, fue una puñalada, un tapa a su asquerosa visión.

Por alguna razón muchas veces me trataron como una prostituta mientras caminaba por la calle o esperaba el transporte público. Ese transporte público que te sale cada vez más caro y que muchas veces entre la multitud algunos se aprovechan para apoyar su chota prácticamente en tu rostro porque es una situación dónde si reaccionamos sos estúpidas porque !ellos también son pasajeros!

Decidí no tener relaciones estables y hace 6 años que no sé lo que es tener una pareja, eso no quiere decir que haya olvidado lo qué es el sexo.

Y allá fui yo en junio de 2016 a hacerme un papanicolau, pero tuve que cambiar de ginecólogo 4 veces hasta hacerme una ecografía transvaginal.
Me cortaron un quiste sin saber lo que era y me mandaron a casa sin calmantes con la excusa de que "sos gordita, seguro es una várice" y ante mis dudas me trataron como ignorante, sin embargo cuando dije que había leído algo al respecto en internet me acusaron, como chiste dijeron que me sacarían internet, asegurando que los profesionales son ellos. Ellos, que me trataron de varias cosas desagradables, que cuando me vieron llorar de miedo me dijeron "más que esos tatuajes no te va a doler", ellos que me dijeron "calmate nena y afloja porque te vas a quedar con el espéculo adentro", ellos que cuando en pánico quise decirles por qué no me resultaba cómodo el procedimiento me respondieron "si no te gusta vas a otro médico",  ellos que me revisaron menstruando a los 21 años y me dijeron que estaba embarazada sin haber tenido relaciones, ellos que mientras cerraba la puerta del consultorio para irme me dijeron "seguí tomando las pastillas", con el historial en su escritorio que constaba que no las tomaba hacía 6 años.

Los años siguen pasando...
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